A partir de la década de los setenta, en el marco de una Venezuela abrazada por el progreso y el ya establecido pensamiento moderno, una nueva generación de artistas plásticos y gráficos nos regalaban su propia manera de entender el futuro, decodificando la estética de una época a través de la creación de un nuevo y definitorio lenguaje visual del país posible, del país optimista.

     Maestro de maestros es el lituano inmigrante Gerd Leufert, que consiguió en el país de Soto y Villanueva, un lienzo en blanco, y que junto con sus contemporáneos inspiró y acompañó a toda una generación de jóvenes artistas.

     El maestro, su compañera, la reconocida artista plástica Gego, sus pupilos y sus colegas, entre los que se cuentan los también destacados Alvaro Sotillo y Nedo Mion Ferrario; fueron parte de una nueva razón gráfica que reconoce la tradición, pero que la baña con los valores de modernidad, solidez y dinamismo propios de un país pujante. Que exploran profunda y disciplinadamente la geometría. Que abandonan el realismo y adoptan la abstracción como la manera más pura de ilustrar el futuro. Que se apasionan y obsesionan por las formas improbables, por la fabricación de ilusiones ópticas de tipo geométrico, por doblegar la dificultad de crear dibujos imposibles.

     La colección Dibujos Imposibles es una pretensión de transportar ese lenguaje visual al cuerpo, de que sea arte y parte del dinamismo y el movimiento. De apostar hoy por el país que ahora parece inalcanzable, pero que sin duda sigue siendo el país posible.

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